La taza vacía

Volcó sobre su memoria las últimas gotas de té, que se derramaron desde un domingo lejano. La taza colgaba en una rama del tiempo, borrosa, como si quisiera contarle algo que ya no recordaba. El líquido oscuro doliendo en su piel, la mentira y el sabor de la verdad que ardía en su boca cerrada.
Se dejó empapar por las sensaciones encerradas en la tetera naranja y entonces se aferró al plato, que permanecía quieto en la bandeja de su mente. Tomó entre sus dedos la última gota y la dejó caer el el barro de su pasado. Después, apoyó sobre plato vacío una taza pequeña y comenzó a beber una vida sin té.

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