Latidos

Buscó a la voz amiga. En un instante vacío, se detuvo a un costado de su existencia y, aunque supo que ese era su mundo, emprendió la marcha. Un galope suave le devolvió los latidos de la tierra que, a pesar suyo, ya había silenciado a los otros, aquellos que había ido a buscar y que ya no escucharía.

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