Beber la despedida

Esperaba. Había bebido cada una de sus cartas, sus palabras formaban un nudo de letras dentro de su garganta y lo cuestionaban. Había tragado cada renglón de esa despedida oculta, camuflada en manchas de tinta, que se habían quedado quietas sobre los papeles. Cuando por fin llegó a comprender la totalidad del mensaje, levantó su copa y brindó por el comienzo de una vida nueva, sin cartas.

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