Desencuentro

Había sido un encuentro casual. Sus ojos se reconocieron, apenas un espejismo de otro tiempo. La historia compartida, colgada aún en el borde de sus pestañas, removía las emociones dormidas. Las palabras se deslizaron tímidas sobre la superficie del agua. Descendieron atrevidas, como si pudieran nadar en esa laguna prohibida para reflotar el recuerdo. De pronto, impulsados por esas palabras, se perdieron en las profundidades de un beso que emergió desde el fondo, inevitable, sincero. Imposible. Un silencio incómodo se instaló entre ellos. La tarde cayó muda. Sin palabras ni besos. Las voces, atrapadas en el agua, buscarían la forma de contar otra historia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *