El misterio de la taza

En alguna de las ramas del árbol familiar, colgaba una taza. Envuelta en historias misteriosas, había sido el centro de rencillas y de disgustos, multiplicados de una generación a la siguiente. No se trataba de la materialidad del objeto sino de su esencia oscura.
La marquesa había sido su primera dueña. Sus labios se habían posado inertes sobre el borde de esa taza que absorbió la vida en su lecho de muerte. Desde entonces era habitada por una extraña sombra con la que nadie quería encontrarse.
La tarde que la taza se rompió, la sombra encontró su rumbo y el miedo, alojado en la imagen del objeto, prendido al recuerdo del recuerdo, se desparramó sobre las ramas nuevas. Quizás por eso, cada uno de los descendientes de la marquesa sería habitado por un miedo ancestral, con forma de taza, que derramaba las gotas de la muerte, mientras colgaba del árbol de la vida.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *