El viaje de la vida

Viajaban en el tiempo, sus rostros suspendidos en el aire flotaban un recuerdo distante. No podía recordar en qué momento aquellos cuerpos infantiles se habían ido desdibujando para mutar en otros y hacerse invisibles en las telas de los vestidos que todavía habitaban.
Las voces de las niñas permanecían atrapadas en los huecos del pasado y desde allí se abrían paso en ese futuro, que era el presente, al que regresaban convertidas en mujeres, de la mano de sus nietas, que se pegaban al recuerdo y entonces eran ellas las que, entre canciones, habitaban el inquieto paisaje de la infancia.

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