Viaje compartido

La vida rueda asimétrica. Acerca y aleja. Muta. Cose a destiempo las horas añoradas. Entre sus líneas, las voces superpuestas se pierden en la velocidad de los instantes, enredados en esos pies que saltan al vacío de lo cotidiano. Los ojos buscan el horizonte, giran en un círculo contínuo y no logran encontrarlo. Una y otra vez, la misma vuelta. Distancia.
En un punto del camino la vida se detiene y cuestiona. Lenta, pesada. Oportuna.
En la quietud de esa hora las miradas se cruzan, las palabras se encuentran y las manos se entrelazan para iniciar un viaje compartido en la simetría del silencio.

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