Silencio

Sobre su lengua inmóvil pesaba una palabra. Su aliento expulsaba letras invisibles que ella no se atrevía a pronunciar. Veía sin ver, a través de una ventana inventada, en la que habitaban otras historias, al otro lado de la suya.
Un viento oscuro estrujó su garganta, el silencio se desplomó sobre el suelo y sus labios se abrieron para liberarlo.
La palabra cayó desde su boca, justa, flexible, oportuna.
A sus pies, el peso del Fin se adhería a las suelas de otros zapatos, mientras ella abría la ventana de su vida para empezar a mirar.

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