Bifurcaciones

Me perdí en ese vértice en el que nuestros caminos se bifurcaron. Entregada a esas ramificaciones que la vida me proponía, aquietaba mis pasos sobre los ángulos, donde las dudas se enredaban en el follaje de mis pensamientos. Algunas veces, me dejaba llevar por el viento y creía encontrarte, móvil, sobre una rama del destino. Entonces eras esa hoja que caía lento, y yo estiraba mi brazo, como si todavía pudiera alcanzarte.

El borde

Una línea delgada limitaba su existencia. Se trataba de un borde del destino que se convertía en barro, tierra sin formas, donde se desdibujaba su sombra. No era sencillo adelantarse a los sucesos del camino, pero intuía que si lograba poner sus pies en la esa libertad anhelada, dejaría de tambalear sobre ese borde de incertidumbres en el que ,sin dudas, se había perdido.