El borde

Una línea delgada limitaba su existencia. Se trataba de un borde del destino que se convertía en barro, tierra sin formas, donde se desdibujaba su sombra. No era sencillo adelantarse a los sucesos del camino, pero intuía que si lograba poner sus pies en la esa libertad anhelada, dejaría de tambalear sobre ese borde de incertidumbres en el que ,sin dudas, se había perdido.

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