Diálogo vegetal

Cuando levanté mis ojos pude ver cómo caían las palabras. Se trataba de puntos transparentes, atados por un hilo flexible que sostenía un mensaje. Inmediatamente lo supe: los árboles se comunicaban. Utilizaban un lenguaje invisible, de letras informes, con signos sutiles, que acentuaban o detenían ese diálogo certero y justo que entrelazaba los sonidos, aún en los modos del silencio.