Sueños cumplidos

Volaba. Se atrevía a cruzar ese cielo de posibilidades en el que expandía sus alas. Se dejaba mecer por el aire, y se sometía a sus caprichos. Sus sueños levitaban entre plumas, livianos, tibios, incubados en un deseo profundo, dispuestos a elevarse más allá de lo posible.
En la serenidad de ese vuelo, sus sueños se hacían realidad.

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