Saltar las páginas

Introdujo sus ojos en esa hendidura blanda, de páginas superpuestas. Adentro, las letras danzaban formando una imagen sólida, como de piedra y lo invitaban a quedarse. Las palabras corrían apuradas, sostenidas por un viento de tinta negra y formaban remolinos sobre esa roca que no le permitía avanzar.
Su mirada se perdió en el recuerdo, justo sobre las letras de piedra. Ese libro, que temblaba entre sus manos , se había transformado en un espejo.
Afuera, la vida contaba la misma historia y él tenía que aprender a saltar por encima de las rocas, más allá de las páginas que lo tenían atrapado.

Sin sombras

Me detuve a escuchar. Un sonido agudo, como un silbido, se deslizaba sobre las rocas. Pude ver su sombra, ocultándose en los repliegues, caminando la inevitable textura de una decisión equivocada. Lo vi caer. El agua mordió su rostro informe y todo se volvió silencio. Las olas se estiraron en un abrazo salado y deglutieron sus brazos transparentes. Un grito se expandió en burbujas que ahogaron mi deseo. Un instante después, vi desaparecer sobre el mar el último sonido de su sombra. Sólo así volvería a escuchar.