Sin sombras

Me detuve a escuchar. Un sonido agudo, como un silbido, se deslizaba sobre las rocas. Pude ver su sombra, ocultándose en los repliegues, caminando la inevitable textura de una decisión equivocada. Lo vi caer. El agua mordió su rostro informe y todo se volvió silencio. Las olas se estiraron en un abrazo salado y deglutieron sus brazos transparentes. Un grito se expandió en burbujas que ahogaron mi deseo. Un instante después, vi desaparecer sobre el mar el último sonido de su sombra. Sólo así volvería a escuchar.

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