Diálogo de moléculas

Imaginé otras formas, distantes de aquello que mis ojos habían decido mostrar. Me introduje en la flexibilidad de las ramas, en ese movimiento plástico, suave, que era viento sobre el viento. Me sentí parte de las nubes, y mi cuerpo se volvió liviano, como si levitara por encima de viejas cargas, decidido a flotar entre átomos de oxígeno, para aquietar lo evidente.
Fui parte de la hierba y me sumé a su danza, rodé con cada hebra verde hacia los costados del camino, percibiendo espacios callados, descubriendo geometrías nuevas.
Y así, entre curvas y rectas me fundí con ese fondo, que me absorbió por completo, y fui nube, pasto y cielo, mutando entre las moléculas que nos constituían, y que formaban parte de una conversación antigua.

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