Giros del camino

Supo girar a tiempo. Esa media vuelta en su camino, apenas una curva , lo invitaba al tropiezo. Un lenguaje nuevo ascendía por las plantas de sus pies para instalarse en los límites de su cicatriz. La mirada detrás de la mirada, un encuentro sin búsqueda, el sonido del amor, otra vez invitándolo y la duda desprendiéndose de su pecho como una flecha caliente.
Sin embargo, rodó sobre sus dudas y en ese giro del destino se arriesgó a avanzar sobre esos ojos que lo invitaban a seguir la dirección de otra flecha.

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