Respirar la vida

Inspiré el silencio del paisaje, las voces del agua, los sonidos de las nubes, y el susurro de las hojas. Un murmullo apagado ingresó a mi cuerpo, desplegó sus alas de viento y abrazó a cada una de mis células para transformarlas.
En el instante siguiente, pude exhalar las palabras guardadas en mi propio paisaje, hechas de piel y de sangre, que emergieron desde el fondo y se fundieron con el silencio.
En eso consistía la respiración de la vida.

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