El peso de la Tierra

Había palabras imposibles de entender. La Tierra buscaba descifrar ese lenguaje, desparramado como un manto oscuro sobre su piel, agregando capas a sus capas.
Sometida a aquel peso innecesario, abrió su boca para hablar, expandió su voz de aire y de agua y fue fuego en su abundancia. Supo quejarse del dolor que sentía sobre su cuerpo herido, atrapado en los avances de una civilización que olvidaba su esencia e interrumpía sus ciclos. Derramó lágrimas de barro y desató su ira.
En la rueda de sus lamentos, giró sus deseos y aquietó su marcha.
En los pasillos del tiempo, la Tierra calla y espera…

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