“Historias detrás de las puertas” (XV) : Los topos

La sombra de tu sombra se movía detrás de la puerta. Podía ver la silueta de tu cuerpo, desdibujado en mi memoria. Te presentía inmóvil, como el día de la despedida. Me había escapado huyendo de tus silencios. No quise ver la evidencia de tu ausencia. Era imposible entrar a la oscuridad de tu madriguera, caminar entre tus túneles secretos, encontrarte sin encuentro.
Te dejé quieto en ese rincón sin vínculos, espiando la vida, y supe que ya no regresarías.
Me abracé a tu nombre, lo único que quedaba de vos y, aunque ya no estabas, decidí volver.
Abrí la puerta de ese mundo tan tuyo que se había quedado callado de repente. Tu voz, ahogada en las últimas palabras, se perdió en el vacío instalado entre nosotros como una niebla espesa.
Sin embargo, en el último minuto lograste salir. Emergiste de la madriguera en la que quedaste atrapado desde el día del accidente y me miraste. Tus ojos grises seguían allí, la mirada despierta detrás de las sombras, vos y yo en un túnel oscuro, el encuentro y la despedida, dos topos abrazados a la vida.

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