“Historias detrás de las puertas” (XVI) : La lombriz

Habitaba el silencio. Se desplazaba en una atmósfera sin ruidos, atrapada en los propios, mientras afuera sucedía la vida.
La tristeza se descascaraba sobre las paredes y se perdía en el suelo formando manchas de pena. La vergüenza no cabía en una palabra, por eso callaba.
Era una lombriz atrapada en un túnel de tierra blanda y resbalosa, los ojos acostumbrados a la oscuridad se negaban a ver y la cegaban. Se conformaba con poco, su boca absorbía los detritos desparramados en ese espacio limitado por la angustia que se abría paso por encima de las cicatrices.
Presentía ausencias , sombras móviles detrás de la puerta que esperaban por ella. Su cuerpo cansado avanzaba sin avanzar y giraba sobre un punto que la abarcaba por completo.
Era de noche, una luz débil se colaba por la cerradura de su inconsciente, la llave estaba ahí, junto a la palabra callada.
Abrió la puerta de su silencio, dudosa, como si supiera el camino de regreso. Atravesó el miedo que la esperaba en el umbral y sus pies se enredaron con las voces que la habitaban.
En la esquina, lejos de la vergüenza, encontró la libertad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *