Licuado de esperanzas

Sobre la mesa rodaba una conversación segmentada. Las palabras viajaban de una boca a la otra para encontrarse en el centro, superpuestas en un renglón invisible. Las voces soltaban deseos que se sumergían en el café y se convertían en un licuado de esperanzas. Sus ojos acompañaban esa danza silenciosa de emociones y guardaban una foto, un recuerdo con aromas, el segmento de un amor recién nacido, tímido.
Sus manos se buscaron, el lenguaje de la piel desató un murmullo de sensaciones que ascendió por sus brazos y se detuvo en sus labios, justo allí donde brotaba un beso, capaz de sellar las palabras desparramadas sobre la mesa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *