Oxigenar el recuerdo

Caminé por los senderos de mi memoria buscando el oxígeno que necesitaba para seguir avanzando. Me detuve en un instante de formas confusas, donde era posible respirar el aire de tu recuerdo. Te descubrí entre las hojas, tus ojos hablaban con palabras de viento, livianas y, aunque no podía escuchar tu voz, te sentía cerca, como un hueco de luz en las oscuridades de mi mente confusa.

Los modos del tiempo

El agua había avanzado y dejaba correr una melodía desconocida. El suelo abrió su boca reseca y bebió. Después, cuando su sed había sido saciada, se entregó a ese abrazo inesperado, sin límites, aceptando los modos del tiempo, escuchando palabras nuevas, escondidas en el agua.

Alma de barro

Tenía el alma oscura, anclada en un barro espeso que chorreaba bronca sobre bronca. Desde allí disparaba su ira en forma de flechas venenosas que caían por su propio peso.
Era víctima de unas circunstancias que ella misma había creado y se desdoblaba en máscaras inútiles, escondiendo la profundidad de sus dolores.
Se perdía en capas de odio contra aquellos que ella misma había echado de su vida y los señalaba con su dedo acusador, una y otra vez, desparramando el barro de su desdicha.
Sin embargo, cada vez que se miraba en el espejo de su existencia, relajaba las poses y lograba encontrarse.
Una lágrima oscura corría por su rostro cansado. Estaba sola y necesitaba un abrazo.
Sobre el charco de sus angustias, ella creaba espinas para reclamar la caricia que le faltaba… continuará

El reflejo

Se perdía en un viento de miedos, voces inconexas la arrastraban por una corriente sin fronteras y se ahogaba en un destino inventado. Por encima de sus ojos, más allá de los laberintos de su mente, descubría su rostro inmóvil. Sobre la superficie del agua volvía a encontrarse y se hacía parte del viento para detenerlo.