Reflejos

Camino sobre las piedras de mi destino, me sumerjo en ellas, las huelo, olfateo la dicha de un encuentro. Me atrevo a avanzar, lento, sobre este sustrato que se ablanda a mi paso, como si de mí dependiera la mutación de las piedras que se reflejan sobre mi cuerpo.

El conjuro de la noche

Sus voces se apagaban sobre el último doblez del día y se desvanecían en forma de líneas, apiladas por encima del horizonte. Un haz de luz absorbía las palabras, que se escondían en los huecos de la noche para convertirse en estrellas.
Las sombras del ocaso se alargaban y todo lo dicho se transformaba en un conjuro detrás del silencio.

Florecer desde el silencio

Emergía desde su silencio. Sus pétalos se extendían como dedos sobre el cáliz que los contenía. En el ápice de la vida, ella abría la boca de sus límites y entregaba el perfume de su cuerpo florecido. Era en esas partículas invisibles donde viajaba la esencia que guardaba en sus partes calladas.
Un tiempo después, se convertiría en fruto habitado por palabras, capaces de sembrar un nuevo silencio.

Custodio de sueños

Custodiaba sus sueños. Su pico transportaba palabras ligeras, como de aire y las depositaba sobre la trama de sus deseos. Adentro, crecían los anhelos y se entregaban al movimiento, pluma a pluma, asomando sobre las texturas del nido.
Custodiaba sus cuerpos, las alas apenas crecidas apretando los intentos.
Custodiaba sus sueños, que eran los propios, nacidos, crecidos, en un instante de vuelo para perpetuar su música en los caminos del viento.

La quietud de la siesta

Se había entregado a una siesta liviana, sus patas buscaban relajarse por encima de los sonidos cotidianos. Cada mañana, se perdía en la tibieza de su mundo, ese rincón de la vereda en el que su nombre mutaba, una y otra vez, sobre las baldosas flojas.
Más tarde, cuando regresara del mutismo del sueño, su cuerpo se haría parte los movimientos del barrio, oliendo sus formas, lamiendo sus texturas para reconocerlo.
Después, al atardecer, se volvería nuevamente sombra en el murmullo, para adentrarse en la boca de la noche y ser la voz que revela los secretos de la oscuridad.