Custodio de sueños

Custodiaba sus sueños. Su pico transportaba palabras ligeras, como de aire y las depositaba sobre la trama de sus deseos. Adentro, crecían los anhelos y se entregaban al movimiento, pluma a pluma, asomando sobre las texturas del nido.
Custodiaba sus cuerpos, las alas apenas crecidas apretando los intentos.
Custodiaba sus sueños, que eran los propios, nacidos, crecidos, en un instante de vuelo para perpetuar su música en los caminos del viento.

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