Florecer desde el silencio

Emergía desde su silencio. Sus pétalos se extendían como dedos sobre el cáliz que los contenía. En el ápice de la vida, ella abría la boca de sus límites y entregaba el perfume de su cuerpo florecido. Era en esas partículas invisibles donde viajaba la esencia que guardaba en sus partes calladas.
Un tiempo después, se convertiría en fruto habitado por palabras, capaces de sembrar un nuevo silencio.

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