Fragmentos de tiempo

Su corteza exhalaba palabras disociadas, fragmentos de tiempo que afloraban sobre la superficie y se quedaban allí, latiendo minutos de vida.
En cada una de las fisuras dormía un silencio y crecía un recuerdo, resquebrajado por la fragilidad de su memoria.
Su piel era el mapa que conducía al origen, a los bordes de aquella semilla que, alguna vez, lo vio surgir desde la oscuridad.

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