El espesor del silencio

Había un silencio espeso en el aire, el viento se había quedado quieto, sin palabras. Sobre el borde de las hojas podía percibirse un murmullo, un cosquilleo de voces que intentaban elevarse por encima del mutismo.
Fueron las primeras gotas de lluvia las que dieron comienzo a una conversación repetida, el agua sobre el espesor del silencio para despertarlo, el movimiento sobre la quietud, el sonido de la tormenta cuestionándolo todo.
Después, un remolino de palabras se convertían en viento y aligeraban el aire mientras levantaban vuelo para atravesar los contornos del silencio.

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