“Historias detrás de las puertas (XXI)” Los gatos

Te balanceabas entre los tres puntos suspensivos que nos separaban, tus pies hacían equilibrio en el centro, buscando el rumbo detrás de las palabras.
Nos habíamos escapado uno del otro, como dos gatos que se pierden en los tejados sobre la oscuridad de la noche, allí donde sólo se ve aquello que se desea.
Más tarde, cuando las luces reflejaron la verdad en nuestros rostros, fingimos no conocernos, una y otra vez.
Golpeé tu puerta una mañana clara, para que el mismo sol derribara los túneles del silencio y te obligara a avanzar, a saltar al renglón siguiente, sobre esa línea difusa en la que todavía te esperaba.
Unos segundos después, justo cuando escuché tu risa jugando con otra risa, cuando te imaginé cómplice de nuevas mentiras, decidí partir. Convencida, salté por encima de las sutilezas del destino y caí en un pozo sin palabras.
Lejos, del otro lado de los tejados, arrastrando esos tres puntos en los que te dejé suspendido, me interné en la seguridad de mis paréntesis para volver a empezar.

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