Canciones vegetales

Sobre la superficie de las hojas descansaba una música fresca, verde, que ascendía en círculos de clorofila y tomaba rumbos desconocidos.
Más allá, alguien recogía las notas y se fundía con esa melodía interminable.
Si uno prestaba atención, era posible escuchar su canto con olor a bosque, escondido en las nervaduras de cada hoja.

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