“Historias detrás de las puertas XXV” La lechuza

Abrió la puerta. Sus ojos se deslizaron sobre la silueta que esperaba afuera. Un bloque de hielo se interponía entre ellos. Estaban lejos, uno al lado del otro sin nada que decirse. Las palabras congeladas en el aire flotaban en el silencio.
Un diálogo imperceptible, mudo, viajaba por encima de sus miradas y se volvía voz en la oscuridad, justo en el centro de sus cuerpos quietos de ira.
Ninguno se atrevía a cruzar el umbral. Eran dos sombras fundidas en una noche sin luna.
Un perfume lejano lo envolvió de repente. Algo se soltó, sus bocas se buscaron en un beso. Las palabras cayeron. El chistido de una lechuza desató un nuevo silencio.
Debajo de la alfombra las palabras caídas escondían a la duda. Tan solo hasta el próximo encuentro.

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