Presencia mitológica

Adherida a la corteza, la extraña presencia miraba a través de su único ojo. Quería conocer el lado claro del árbol, de ese árbol en el que transcurrían sus días. Deseaba extender su cuerpo rugoso, olfatear el entorno, absorber sus aromas, desplegar sus alas invisibles y volar lejos para arribar, por fin, a aquel universo mitológico al que pertenecía.

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