La furia

Estaban furiosos. La ira entrelazada en sus cuerpos y en sus mentes no los dejaba avanzar. Un nudo de broncas los separaba, las razones sin razón, el motivo atrapado en las palabras, como una idea inmóvil.
Impulsados por ese viento de enojos, cayeron por una escalera de emociones espejadas, rostro sobre rostro. Se reconocieron en ese entramado de silencios, los ojos reflejados en el vacío, un segundo antes de la despedida.

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