Repliegue

Fueron aquellas circunstancias desconocidas, las voces imprevistas, el olor del miedo y el sabor de la duda las causas de su consecuencia. Fueron las certezas sin certeza, ese nuevo espesor del aire y la tibieza de su ánimo los que la habían obligado a replegarse. Se había replegado sobre su centro, su cuerpo blando encontrándose en un hueco de silencio, adentrándose en las palabras que la habitaban. Sólo así lograría que esas palabras no se perdieran entre aquellas circunstancias desconocidas.

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