Ciclos

Se entregaban al ciclo de la vida, su esencia disolviéndose en la tierra, las últimas palabras libres sobre el suelo, buscando el principio, como si en ese gesto dieran paso a otras voces, guardadas en el centro de una yema verde.

Coordenadas vitales

Escondido entre las ramas, un nido abrazaba las coordenadas de la vida y recuperaba los latidos de la Tierra.
Después, todo era trino. Canto por encima del silencio que se había instalado en los márgenes de las hojas.

“Historias detrás de las puertas (XXX)” El virus

El sonido del viento se colaba por debajo de la puerta. Y con el viento entraban las palabras.
Adentro, una joven de ojos grandes escuchaba.Perdida en sus pensamientos, intentaba recordar las voces distantes, las caricias olvidadas y sobre todo las promesas. Era ahí donde ella guardaba la esperanza.
Del otro lado del encierro, el mundo se había vuelto hostil. Por eso se aferraba a las palabras.
Un virus los separaba y sin embargo, no existía distancia entre sus recuerdos, todo estaba allí, alargándose en las voces, como si cada palabra contuviera los rostros y los deseos.
El sonido del viento se colaba por debajo de la puerta, sobre el umbral quedaban los silencios. Afuera y adentro eran una misma cosa, simples giros de la memoria.

Pensamientos de otoño

El otoño dejaba escapar sus pensamientos, hojas secas crujiendo sobre el barro, un silencio húmedo y persistente abrazándolo todo y en la intersección de ese silencio un rumor fresco, verde, intentaba un tiempo de palabras tibias y brillantes.