“Historias detrás de las puertas (XXXI)” El águila

Guardaba aquella fotografía en un repliegue de su inconsciencia. La puerta cerrada, el olor de la madera atravesando sus sentidos sobre el recuerdo. Quería abrir. Desde adentro, se aferraba al picaporte mientras buscaba escapar. Estaba débil. Sus manos resbalaban sobre el metal y buscaban respuestas. Un silencio asfixiante se apoderaba de su cuerpo. Por debajo, el humo corría. Era un río denso que se llevaba sus últimas palabras. Después, caía en ese pozo oscuro en el que se encontraba desde entonces.
Los ojos del águila reflejaban en sus pupilas la imagen de aquella puerta cerrada y todo se repetía en su memoria, como si fuera un mantra. Entonces se aferraba a sus alas y atravesaba la noche, con el picaporte caliente en sus manos cerradas.

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