“Historias detrás de las puertas( XXXII)”Los cuervos

Lo vio llegar desde otro tiempo, sus rasgos perdidos entre arrugas y pliegues. Los cuervos se aproximaron al rancho, las palabras cayeron lento y pausado. Alas negras sobre una piel gastada. Lo vio acercarse con el peso de una vida incompleta, el mate sin cebar en su mano derecha y atrás, justo sobre el aleteo de las aves, un poco por encima de sus picos, el futuro desarrollándose como un presagio oscuro.
Se puso de pie para espantar esa imagen, un viento negro lo impulsó hacia adentro. Cerró la puerta con llave y se acostó a dormir. El sueño tardó en llegar, la fuerza de sus brazos jóvenes adormecida entre las sábanas. Los cuervos espiaban y repetían una mantra.
Ella golpeó, dos veces golpeó, como le habían indicado. Detrás de las cortinas alguien la miraba. El viejo la reconoció, ella guardó silencio y esperó. Los ojos hablaban. Allí estaba él después de todo y sería suyo. Los hechizos de amor a veces fallaban.

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