Polifonía

La tierra escuchaba. Las voces se entrelazaban sobre sus partículas. Era en ese encuentro polifónico donde se volvía fértil, como si la diversidad del lenguaje la enriqueciera y perpetuara la vida.

Sombras

Un ser invisible proyectaba su sombra, como un deseo. Sus contornos quedaban atrapados en la sequedad de la hoja, una impronta en su textura rugosa, listo para abrir sus alas y levantar vuelo.

Síntesis verde

Entre sus labios descansaban las voces del aire y de la lluvia, las palabras de los pájaros y los pasos de las hormigas, que se robaban sus partes jugosas. En el centro, las caricias del sol, pura fotosíntesis sobre su superficie.

Ronda de hojas

Una ronda de hojas ocultaba las respuestas. Entre ellas danzaban las palabras de los cuatro vientos. Las voces caídas sobre la tierra, sonidos del paisaje que latían verbos inconclusos, se entrelazaban formando un torbellino multicolor que giraba de adentro hacia afuera y de afuera hacia adentro, la corriente de vida necesaria para sostener la magia… continuará.

Cuatro paredes

Rebotaba. Sobre las cuatro paredes rebotaba, una y otra vez. Sus partes se fragmentaban entre ángulos y vértices y se deslizaban por encima de formas conocidas. Añoraban el mundo de afuera. Adentro, sus pensamientos elásticos se alargaban sobre la rigidez del espacio y resbalaban como gotas provocando una lluvia de ideas compartidas.
Rodaba como una pelota sin rumbo, un resorte en los rincones plagados de voces y destellos luminosos. Giraba alrededor del punto que lo contenía, su propia voz rebotando en el aire, expandiéndose a través de las ventanas, escapando de las fronteras para recuperar sus límites, para dejarse atrapar por el viento y viajar al encuentro de sus partes perdidas.

Vacíos

Los recuerdos dormían sobre la circunferencia seca, el perfume de los pétalos retenido en los bordes, el polen balanceándose en el aire de primavera, la huella del gineceo redondéandose en un fruto, el latido de cada gajo, la maduración de las formas, el peso sobre la rama y el desprendimiento, ese instante de vacío sobre las partes de una flor ausente, ese cíclico derrotero de la vida que se volvía semilla de a ratos para permanecer.