Códigos secretos

Los pequeños frutos habían guardado las palabras necesarias. Al acercarme, pude escuchar el murmullo. Eran ovillos de voces que flotaban en el aire, a unos pocos milímetros de las esferas que las contenían. Se trataba de una lengua extraña a mis oídos, hecha de hilos vegetales, enriquecida con el perfume de las flores, tan sutil que mis antenas de hormiga no llegaban a decodificar los mensajes.

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