“Historias detrás de las puertas (XXXIII)” El búho

La historia se anudaba como un acertijo, sus hilos entrelazados sobre la puerta, una consecuencia manifiesta de aquella circunstancia. Un búho retenía las palabras, la flor de cinco pétalos se pronunciaba por las noches, una sombra se balanceaba por encima de la flor y caminaba sobre las palabras del búho.
Los ojos del búho, cinco pétalos, como una sombra de otro tiempo la controlaban.
Atravesó la puerta envuelta en una manta negra, sólo para mimetizarse con el grito de la noche, como un fantasma que añoraba fundirse con la imagen del recuerdo.
Iba descalza, igual que entonces. Avanzaba por encima de sus dolores. El búho retenía las palabras, otra vez. Una flor blanca giraba. Cinco pétalos en su mano, cinco pétalos en el suelo, la sombra balanceándose en el árbol. Una cuerda sin sombra y el búho, que se había quedado mudo, y se fundía con la sombra.

Enredo

Me acerqué a las voces de la tierra, mi ojos posados sobre los contornos de las hojas, mis hilos destejíendose para enredarse en esa trama y formar parte de su ovillo de palabras.

Invierno

Una fisura en el ciclo de la vida arrojó al vacío las palabras resecas. Sin embargo, una vez que llegaron al suelo, fueron esas mismas palabras las que enriquecieron con su voz el lenguaje de la tierra.

Profecía

Resbalé sobre aquella superficie crocante. El aliento húmedo del suelo se pegó a mi cuerpo. Eran los silencios de las hojas que se mezclaban con las gotas de rocío. Las palabras calladas emergían como una profecía.

Exfoliación

Su piel desprendía fragmentos de vida, trazos del tiempo adheridos a sus bordes, y dejaba al descubierto delgadas líneas de silencio.
Era esa exfoliación de la memoria la que expandía sus límites, como si adquiriera la capacidad de fundirse con las imperceptibles partículas del ambiente.

Metamorfosis

Un viento helado recortaba sus alas. Por los orificios se colaban recuerdos de un tiempo tibio. Tejía sus deseos con hilos de invierno, se entregaba al cambio. No había resistencia en su cuerpo seco, sólo vuelos.

Siluetas

Caminé sobre los contornos. Me detuve en los márgenes silenciosos de las hojas, en el atrevimiento de las ramas sobre el cielo, en las siluetas recortadas del jardín, que eran parte de mi sombra y se proyectaban a través de mis ojos para manifestarse.

Ecos del paisaje

Las historias colgaban del árbol. A veces , como un rumor liviano, se enredaban en las palabras que los pájaros llevaban en sus picos. De acá para allá iban las historias y crecían en las alas para regresar sobre las plumas, fertilizadas por otras voces, como un viento nuevo que arrastraba el eco del paisaje.