Vida rectangular

Su vida transcurría en patrones rectangulares. Los ojos recorrían los lugares evocados, arriba y abajo, derecha e izquierda, las voces enmarcadas en un collage de recuerdos. Ella buscaba las palabras y las imágenes guardadas en el álbum de su mente, las veía pasar por el centro pero se escurrían como gotas movedizas.

Afuera, llovían los recuerdos, adentro, los rectángulos retenían los recuerdos en los que la anciana caminaba sus días.

Conversaciones de la tierra

La palabra se había puesto de pie. Un comentario en forma de hoja dio comienzo a una conversación inesperada. El diálogo se volvió fecundo, como una exhalación de la tierra. Alguien propuso un silencio, era necesario escuchar. La tierra tenía su propio lenguaje.

Vapores

Los vapores de una conversación sin palabras ascendieron por aquel tubo de silencio y se escaparon por la chimenea de sus emociones, como si fueran nubes después de la tormenta.

Deseo

Acomodó su cuerpo sobre la ventana, su lámina abrazaba las palabras del árbol al que pertenecía, eran esas voces las que se escapaban por las hendijas de madera, avanzaban sobre el aire de la calle y se aquietaban cerca de las raíces, sólo así podía regresar al ciclo de la vida.

Voces rotas

Las palabras cayeron por ese agujero que se había formado de a poco. Ella enmudeció, su voz rota, las frases desparramadas sobre el suelo, como un grito sin forma. Alguien recorrió sus bordes arrugados por el miedo y desnudó su esencia.
Arriba, un agujero llovía palabras y ella tan muda.

Punto de contacto

Un punto de contacto sobre la tierra sostenía el recuerdo que cada hoja almacenaba en sus pecíolos, el paso de la savia, las palabras apuradas para nutrir sus las láminas brillantes, la pelea contra el viento, los cantos de los pájaros haciendo equilibrio entre las nervaduras y después la caída, ese quiebre en la rama, el sonido de la pequeña fractura que las había arrojado al vacío, el vacío liviano y un murmullo en el punto de contacto, sólo recuerdos.