Caída

Caía. El viento arrancaba sus sueños y la sometía a sus deseos.
Caía y se dejaba hamacar por ese vaivén eólico, atrevido e imprevisto.
Caía y en el camino le crecían las alas, como si de esa manera lograra oponerse a los deseos del viento, como si pudiera acompañarlo y levantar vuelo; sólo para evitar la dureza del suelo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *