La templanza

Atravesé el centro de aquel remolino sonoro. Un viento áspero arrastró mi cuerpo. Me dejé caer, la mente vacía comenzó a girar dentro de un laberinto de hojas. Los pensamientos, enredados en sus nervaduras, avanzaron como torbellinos de voces que se perdieron en un hueco. En el fondo, mi imagen desdibujada, el rostro cubierto de palabras que danzaban sobre la superficie del espejo… !(fragmento)
Consigna día 12 #mundialdeescritura

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *