Llegar al centro

Atravesó su periferia. Los límites cayeron. Su piel se desvaneció sobre las manos. Se entregó a su esencia jugosa y avanzó, como si el sabor encerrado en esa redondez que sus ojos percibían, lo invitara a seguir. Se dejó llevar. Rodó sobre superficie blanda, bocado tras bocado, hasta llegar al centro, al sitio exacto donde ella guardaba las pequeñas palabras que le dieron vida.

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