Enojo

Giré adentro de aquellos remolinos sonoros. Las voces provenían del centro, eran trombas de palabras cortas, replicadas en el embudo de mi enojo.
Giré el encierro mientras respiraba gotas en movimiento. Resbalé sobre los grises y me aferré a un silencio.
Después, fui viento sobre el viento, pura palabra esparcida en el mutismo de la tarde.

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