Efecto dominó

Los labios se entreabrieron. Su última palabra cayó como una pluma. Un movimiento sutil, apenas una inclinación en el sentido de la frase, un giro. Todo cambió. Las letras se deslizaron unas sobre otras, como fichas de un gran dominó.
En el aire, flotaban los restos de aquella verdad, tan sólo un movimiento de su boca.

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