La sombra

Avanza sobre la quietud de una sombra. Se detiene en ese contorno conocido, percibe el olor de su miedo. Mueve sus patas por encima de un reflejo. Lo recorre, punto por punto, hasta encontrarse. Sólo entonces la sombra se funde con sus partes olvidadas. Y avanza sobre la quietud de su cuerpo.

Mundo interior

Adentro, el eco de la tierra, sus palabras húmedas suspendidas en el tiempo.
Adentro,  la lluvia y el viento, el canto de los pájaros deslizándose sobre los granos de polen, cada nota dispuesta, fecunda.
Adentro, la caricia de un insecto, las alas sobre las alas, una simetría de las voces, el perfume retenido en los límites del instante.
Adentro, el sonido de la vida, como una sutileza en aquel rincón del paisaje.

Enredo

Se enredaban.
    Las miradas y los gestos.
        Las voces sobre las curvas de las palabras.
           Las lágrimas con el aroma de la risa.
            Las preguntas con las respuestas.
                 Las evidencias y las sospechas, las dudas y las certezas.
Se enredaban los deseos.
         La flexibilidad de aquel silencio, el brote en la rama seca, el latido sobre el hueco de la muerte.
Se enredaban, sin quererlo, los hilos de su vida.

Líneas proyectadas

Se disponían al vuelo, los deseos livianos, el tiempo dentro del tiempo, esférico; cada línea proyectándose hacia una incertidumbre, como una siembra de palabras futuras, nacidas en los bordes de un punto quieto.

El centro

Se había secado de a poco, su nombre desdibujado en pieles rígidas; las palabras colgando en el vacío, un recuerdo encima del otro, como fantasmas de aire. Y en el centro, imperturbable, la esencia invisible, el aroma que la fusionaba con la trama de esa geografía compartida.

Latidos de la tierra

El latido de la madera se ramificaba sobre la tierra, una voz áspera resonaba sobre sus pies descalzos; las palabras ascendían desde las profundidades de un silencio y eran pulso en el paisaje, como si aquel corazón dibujado en el suelo esperara una respuesta.

Instantes

Retener la inmensidad del momento.
      Abrazar las palabras y los silencios.
           Aspirar el aroma de las ausencias.
               Y volar…