Tormenta

No se atrevía a saltar. Estaba cómoda en aquella redondez que la contenía. Sin embargo, su cuerpo se evaporaba hasta convertirse en una mancha líquida, como si fuera el recuerdo de una palabra después de la tormenta, como una lágrima.

Ausencia

Busco.
   Los pétalos arrojados al vacío.
      Las vibraciones de los recuerdos.
        Las últimas palabras resonando en un fruto incipiente.
          Las voces de los pájaros y del viento.
              La frescura del rocío acompañando la caída, como una caricia.
Busco.
       Un murmullo en el silencio, los pétalos arrojados al vacío, como palabras que flotan en la ausencia.

Arriba

Ascendí por la rugosidad de aquel tallo, mis pestañas barriendo los surcos, un parpadeo en la corteza. Las manos buscaron el ritmo de la savia, los pies sobre las raíces.
Y mis brazos como alas, abajo.