Diálogo

El encuentro se había producido en un borde de la tarde. Sus pieles se buscaron, se fundieron en un abrazo del viento, una textura encima de la otra, la voz crujiente sobre un surco seco, la corteza encima de la corteza, sin fronteras en la extensión de esa geografía compartida.
Los restos pronunciaron sus nombres. Hubo un largo silencio.
Y los hilos de la vida comenzaron a enredarse en una trama nueva, como si a sus muertes les hubieran crecido palabras que invitaban a un diálogo pausado y fecundo.

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